Curso gratis de Sociedades del conocimiento en los escenarios latinoamericanos
La transnacionalización en América Latina y sus limitaciones para entrar a la sociedad del conocimiento. El conocimiento como política educativa y economía de mercado. Entre los usos del habla en la actualidad y en casi toda obra dedicada a la Internet y a los efectos de las nuevas tecnologías en las sociedades, figura cada vez con mayor asiduidad, pero a la vez con imprecisiones, el referente a la Sociedad del Conocimiento. Tanto para determinar ejes privativos de cada sociedad en áreas geopolíticas diferentes, como para señalar caminos de desarrollo a partir de propósitos determinados o por la educación o por la ciencia y la tecnología y también para la gestión de trabajos mediados por las tecnologías. El término no es nuevo pero se asentó con fuerza en América Latina y Central en el siglo XXI, particularmente después del 11 de septiembre del 2001. El concepto remite a una nueva era en que la vida humana estará impregnada con mayor fuerza por una producción técnica. Alrededor de este eje que se convierte en proceso político destacado por programas gubernamentales y convocatorias internacionales, todo lo relativo a la civilización toma un sesgo diferente por el valor dado a una energía derivada de las telecomunicaciones que se transforma en economía para el desarrollo. Menos nuevo es el uso del término Información y su recurrente Sociedad de la Información que se cree que sólo nombra a lo informático. Como señala Armand Mattelart, la sociedad regida por la información, o por el "dato", coincide con el proyecto de la modernidad, fue el lenguaje matemático como arquetipo de razonamiento y de la acción el que ha despertado esta curiosidad en el mundo occidental. (1) Desde la perspectiva sociológica las controversias sobre la nominación a las sociedades según épocas históricas han sido consustanciales al nacimiento propio de la sociología. Recordemos que la misma nació tanto por los cambios que acaecieron por la Revolución Industrial como por sus efectos en las instituciones y en las relaciones sociales, atribuyendo según teóricos, o padres fundadores, papeles especiales ya fueren al empresariado o a las clases sociales. Con el informacionalismo están pasando procesos semejantes, éste recorre desde las ideas de los thinks thanks, la política, la ideología, las clases sociales y sus luchas, la futurología, los medios académicos, pero instaura un nuevo lenguaje y una nueva ontología en la que el diseño del uso de diversas prácticas deviene a su vez en diferentes relaciones sociales. Lo que hoy es denominado revolución del conocimiento está compuesto por avances digitales y biotecnológicos y es considerada la principal fuente de riqueza de las economías dinámicas y competitivas. De manera que la revolución informática, la digital y la genética han transformado al mundo y son las formas actuales de generar riquezas para las sociedades. El término sociedad del conocimiento resulta polisémico y tendrá usos indistintos según fuere para la educación, la ciencia en función de economía o la recurrencia a un progreso indefinido con la que cada sociedad se salvará de las crisis mundiales y nacionales. Nos detendremos aquí en el peculiar uso del término la sociedad del conocimiento, que no es indistinto en América Latina y en las consecuencias de la aplicación del paradigma digital emanado por los países del Norte. Con una imitación en los del Sur, la perpetuación de brechas económicas y sociales por una diferente división del trabajo que ha determinado un cambio en el modo en que la estructura de producción capitalista arroja a las periferias todas sus excrecencias, en las que ha cambiado la circulación de los datos y los objetos en función del uso intensivo de las máquinas de información. Por último trataremos de acercarnos a la propuesta que el conocimiento no es una particularidad de la técnica sino una convergencia entre la política y la técnica, que se adecua según momentos históricos en matices, nudos y coyunturas.