Curso gratis de La ética católica y el espíritu del caudillismo
Este trabajo es el resultado de algunas observaciones que realicé en distintos países y regiones de América Latina, en los cuales desarrollé buena parte de mi vida profesional, vinculadas con ciertos patrones regulares de adquisición y ejercicio del poder notoriamente diferentes del comportamiento observado en las democracias liberales anglosajonas. El fenómeno en cuestión, con sus matices culturales y sociodemográficos, ha tomado diversos nombres, según las épocas y lugares, y los científicos sociales han utilizado diferentes herramientas conceptuales para describir e interpretar el modus operandi de ciertas estructuras oligárquicas de dominación las cuales -aunque incompatibles con la competencia y el pluralismo que constituyen la esencia de la democracia liberal- resultan altamente efectivas para la adquisición y ejercicio del poder. Estas estructuras, ligadas a nuestro pasado histórico y cultural, no parecen estar destinadas a desaparecer como consecuencia del desarrollo y modernización capitalista como cierta la literatura imagina. Llámense "caudillismo", "caciquismo", "corporativismo", "clientelismo", "coronelismo", etc, sus diversas variantes, que van desde el viejo caudillo rural del siglo pasado hasta el caudillo contemporáneo tipo Somoza, Stroesner o Perón, muestran, como constante cultural, la existencia de relaciones o patrones de dominación basados en la eliminación de la articulación espontánea de intereses de los grupos sociales con los aparatos del estado, a quienes se obligan a interactuar con los mismos a través de estructuras verticales de poder en cuya cima suele frecuentemente encontrarse un líder o "caudillo" reconocido. En este ensayo me referiré específicamente a uno de los aspectos importantes que creo que contribuye a explicar este fenómeno el cual se emparenta con nuestras tradiciones culturales desde el origen mismo de nuestra nacionalidad, aunque en la causación global influyan, sin duda, otros factores. Me refiero, concretamente, al indoctrinamiento de ciertos valores anclados en nuestro ethos cultural católico ( la "ética católica") la cual plasmó el desarrollo de un tipo de personalidad y de conducta política que, parafraseando a Max Weber, llamaré el "espíritu del caudillismo"...