Curso gratis de Artistas: ¡salven al planeta!
El hombre siente hoy en día en forma aguda la oposición entre el inmenso progreso de la técnica y la evidente deficiencia moral de la humanidad. Cuanto más se acelera el primero, más se agranda la brecha entre el querer y el poder. La crueldad de las guerras y las revoluciones en el curso del siglo XX evidencia claramente que el hombre no ha progresado moralmente. El hecho de que, por ejemplo, medio siglo después de la segunda guerra mundial, la humanidad no llega a establecer una situación de paz duradera, constituye por si sola una demostración elocuente de la impotencia de los responsables.
En la actualidad estamos asistiendo a un espectáculo perturbador: atentados terroristas, rumores de guerra nuclear, bacteriológica, etc. Estas locuras bélicas pretenden llevar a la humanidad hacia el holocausto final, aunque hasta los niños de las escuelas primarias tienen conciencia cabal de que una tercera guerra mundial, jamás permitiría vencedores, vencidos ni neutrales. Toda la vida del planeta desaparecería y la que llegara a sobrevivir, clamaría por la muerte. Frente a ese espectáculo, nace en nosotros el sentimiento del absurdo. La tecnología, en vez de dar seguridad, inspira un terror y una incertidumbre que socava la fuerza.